El envejecimiento es totalmente influenciable

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Cuánto duramos y de qué manera…

El envejecimiento es totalmente influenciable nivel físico y psíquico a través de la actividad física controlada.

La forma física y la felicidad van de la mano. Un concepto cada vez más claro de la influencia de nuestro estado de salud con el paso de los años.

Los datos son tremendamente reveladores, un tercio de la población mayor de 65 años, se cae, al menos, una vez al año. En muchos de estos casos, supone la necesidad de hospitalización. Además, también existe un alto índice de reiteración de estas caídas. Los efectos que una caída tiene sobre una persona mayor, son aplastantes en muchos casos, ya que incide muy gravemente tanto a nivel físico como psicológico. Algunos autores, llegan a afirmar que, el declive de una persona puede tener su inicio en una caída.

Se trata por tanto de paliar, en la medida de lo posible, los efectos que la edad tiene sobre las diferentes estructuras. De tal manera que, es sobradamente conocido la incidencia de la sarcopenia por efecto de la edad (Marco, V., et al 2006). Esta sarcopenia, es definida por Alonso, J., et al (2010) como la pérdida de fuerza inducida por la pérdida de masa muscular, puede ser ralentizada de forma muy importante, si se interviene adecuadamente, mediante el trabajo de la fuerza.

Podemos destacar algunas características generales que hacen referencia al grupo de población mayor:

– Existe un envejecimiento progresivo de la población que se irá acrecentando en las próximas décadas.

– Esta población mayor cada vez está con un nivel de vida más alto y llega a la vejez en mejores condiciones físicas.

– Incremento de la conciencia de sentirse bien y de la necesidad de practicar actividad física de forma regular.

– El envejecimiento es totalmente influenciable a través de la actividad física.

– Las exigencias en fuerza en todas las actividades de la vida cotidiana, prácticamente no varían en todo el transcurso de la vida.

– La fuerza se establece como una capacidad básica clave para no perder la autonomía y mantener el bienestar.

–  A partir de los 50 años existe un declive progresivo y pérdida de la fuerza de aproximadamente un 10% anual.

En este sentido, existe una amplia bibliografía que ha estudiado el entrenamiento de la fuerza en personas mayores y que da como conclusión principal que el entrenamiento de la fuerza en personas mayores, no sólo se puede llevar a cabo con plenas garantías, sino que debe realizarse como elemento clave en todo programa de actividad física para este grupo de población.

Mero, AA., et al (2013) no encontró diferencias significativas después de 21 semanas de entrenamiento de la fuerza, en las mejoras obtenidas por un grupo de jóvenes en comparación con personas mayores, obteniéndose mejoras similares en los valores medidos en uno y otro grupo.

Por su parte Fragoso, F., et al (2007),  llegaron a la conclusión que la realización de entrenamiento de fuerza durante 20 semanas muestra una mejora en la autonomía funcional para realización de las actividades de la vida diaria en mujeres mayores sanas.

Por su parte, Krist, L., et al (2013) encontró que el entrenamiento de fuerza dos veces por semana, en programas superiores a dos meses, mejoraba considerablemente la fuerza muscular en personas mayores entre 77 a 97 años.

El trabajo específico de desarrollo de la fuerza en todos los grupos de población es importantísimo y con especial incidencia en personas mayores, con el objetivo de mantener su independencia. Los beneficios son patentes y existe bibliografía al respecto que avala las mejoras que se producen.

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